martes, 7 de marzo de 2017

ACOSTA DANZA: ESPECTÁCULO DE BUEN GUSTO



Por Nila Capetillo Casanovas
Fotos cortesía Acosta Danza


                                          Nosotros_ Coreografía: Beatriz García y Raúl Reinoso_ Bailarines: Marta Ortega y Raúl Reinoso_ FOTO YURIS NÓRIDO

La tercera temporada de la compañía Acosta Danza, dirigida por  el afamado bailarín y coreógrafo, Carlos Acosta, tuvo un fin de semana sobresaliente en la Sala García Lorca, del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Un torrente de ovaciones y  aplausos que  con la misma  fuerza de los vientos de cuaresma que soplan por estos días en la Isla premió tres estrenos de la compañía y tres reposiciones. Nuestra mirada quiso retener cada instante frente al  desenvolvimiento escénico de un grupo de bailarines que muestran vigor, atrevimiento al interpretar momentos que exigen una preparación  fuerte, como es el caso del estreno mundial  de “Twelve”;  sugestiva obra en la que los bailarines derrochan habilidades y capacidad física determinantes también en el deporte, un acercamiento matemático y de corazón al público, que a veces se necesita para  entrar en la diversidad que exige la pieza, que nos hace partícipes, nos pone a pensar,  a interpretar  múltiples lenguajes, nos coloca  sobre el propio escenario,  porque la vida se presenta no pocas veces  como un rompecabezas, matemática pura.  
Avium_ Coreografía: Ely Regina Hernández_ FOTO YURIS NÓRIDO
El concepto y dirección  de "Twelve" es del español  Jorge Crecis,  con música de Vicenzo Lamagna, En las notas al programa se señala y cito:“Twelve ha sido una re-creación exclusiva  para Acosta Danza,  a partir de la pieza 36 creada en 2011 para la compañía Edge y presentada en 2012 en el Royal Ópera House de Londres”. Los otros dos estrenos mundiales fueron  “Avium”, de Ely Regina Hernández, que nos lleva de la mano por momentos de la creación y la partida de la vida. “Nosotros” con coreografía de Beatriz García y Raúl Reinoso se centra en la florescencia del amor y  el cansancio que provocan  las frustraciones cuando se  pierde la iluminación. Obras que pueden abarcar otras lecturas, en dependencia del ángulo con que se le mire. El programa de la Tercera temporada de la compañía Acosta Danza presentó tres reposiciones: “Alrededor no hay nada”, de Goyo Montero, “End of time”, con coreografía y música de Serguei Rachmaninoff, de Ben Stevenson y “Babbel 2.0”, de María Rovira y música de Salvador Niebla.
La Compañía mostró  un dinámico programa, adecuado manejo del tiempo en escena, lo que posibilitó disfrutar de un espectáculo con diferentes matices,  muy apropiado para las posibilidades con que cuenta la gente en este universo, donde el tiempo es oro, hay que estudiar, trabajar e incluso un retorno extenso para los que vivimos  lejos del teatro, un tiempo bien empleado, agradecidos por presenciar obras como las que acaba de estrenar Acosta Danza, con la participación de jóvenes coreográfos, piezas en las que no hay espacio para el cansancio, menos el aburrimiento, por el contrario, al  concluir la función observé a muchos cubanos y visitantes,  que se veían alegres, satisfechos con lo que habían presenciado en la sala principal del Gran Teatro de La Habana, con el esplendor que le devolvió la recién reparación capital. Gestos, hermosa música, poemas de Joaquín Sabina y Vinicius de Moraes en “Alrededor no hay nada”, mientras que en “Nosotros” José V.Gavilondi al piano y el cello de Alejandro Martínez, con sus interpretaciones  en vivo, estuvieron entre los momentos  más apreciados por el público. La Sala principal del Gran Teatro de La Habana, se repletó, a tal punto que algunos quedaron sin poder ver la función, porque la gente sabe dónde hallar un espectáculo concebido con  buen gusto, que a muchos nos deparó un día  feliz,  repasamos diversos aspectos de la contemporaneidad, en fin, eso fue lo que mostró Acosta Danza, compañía de la que esperamos con beneplácito su cuarta temporada.