miércoles, 26 de noviembre de 2014

Japón: presencia en Cuba





Por Nila Capetillo Casanovas
Fotos de la autora y de la Embajada de Japón en Cuba 


 Los cubanos celebramos en el 2014, cuatrocientos años  del inicio de la presencia japonesa en Cuba. Plena satisfacción por  acercarnos a la cultura de Japón y de su gente agradecida por esta fecha.
Cuatro siglos que dan cuenta de la amistad, que inició una persona,  que no podía imaginar  que su nombre formara parte de la Historia de  un país distante  al suyo, que con respeto lo trajo a su memoria para que los cubanos conocieran más,  de quien un día llegó a la bella Cuba, porque nada es tan lejano. A veces estamos tan cerca en este planeta que recibimos por Gracia de Dios, que en ocasiones ni nos percatamos de cuanta alegría está a nuestra vista, como la sonrisa de un niño o  ese mar inmenso que nos rodea, porque las islas tienen muchas cosas en común. Un amplio y detallado programa tuvo lugar durante varios meses  en La Habana, con un homenaje destacado al Samurai Hasekura Rokuemon Tsunenaga, quien marcó el primer  contacto  entre los pueblos de Japón y Cuba. Hasekura    en el año 1614. Un premio a la memoria y al presente,  fue apreciar  la exposición “400 Años después: Samuráis”, en el Museo Nacional de Bellas Artes, un merecido acercamiento a la vida  de este hombre que cuatro siglos atrás marcara un momento especial  en la historia de los dos países. Esta exposición  escogió  varios temas  que se relacionan con el entorno del samurái: guerreros, personajes históricos, la mirada del samurái en la Literatura y el tratamiento del tema samurái en el teatro kabuki.  Se cuenta, que “el Samurái Hasekura dirigía una misión diplomática de Japón, buscando establecer relaciones comerciales con México, y encontrarse con el Papa en el Vaticano. Con ese propósito llegó a San Cristóbal de La Habana, en 1614, después de atravesar el Océano Pacífico y las tierras de  México (Nueva España)”. 

Otro de los atractivos  nos trajo  la exposición fotográfica “Los últimos samuráis”, que tuvo espacio en la Casa Museo de Asia, ubicada en el Centro Histórico  de la Ciudad de la Habana. Asimismo, visitamos la muestra de artesanías, en el Museo de Artes decorativas en el Vedado capitalino, donde actuó un  coro de niños cubanos  que interpretó canciones en lengua japonesa. El Centro Hispanoamericano de Cultura, ubicado frente al Malecón habanero, presentó  la exposición itinerante “Japón: Reino de Personajes”, dedicada a personajes de  historietas y series animadas de televisión.
S.E.Hiroshi Sato, Embajador de Japón en Cuba
Momentos para recordar, fueron los conciertos de música clásica, en los que participaron  prestigiosos artistas japoneses y cubanos, dirigidos por el afamado director de Orquesta Yoshikazu Fukumura, quien es además, Director Honorario de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. La actuación de cuatro de los más famosos y destacados guitarristas japoneses contemporáneos: Kiyoshi Shomura, Daisuke Susuki, Soichi Muraji y Shunsuke Matsuo, mereció prolongados aplausos. Asimismo, incluimos la presentación del Trío de música tradicional “Hogaku”, de Yutaka Oyama. De igual manera disfrutamos de la profesionalidad de los ejecutantes del tambor tradicional del Japón, por Eitetsu Hayashi y su grupo Fu.No olvidamos las bellísimas  imágenes,de nuestro amado mar, inseparable de la vida de los cubanos, porque él nos mira y nosotros lo miramos a él, una química perfecta que nos pone a meditar cuando estamos muy cerca, sentados en el Malecón, testigo de nuestras miradas , como la visita a La Habana de la Flota de
entrenamiento de las Fuerzas de Autodefensa del Japón,que atrajo la atención de muchas personas a su entrada a la Bahía de La Habana.La Flota estuvo compuesta por  los buques  Kashima y Setoyuki, y la escolta Asagiri. Otro de los atractivos resultó la exposición “Bellas Japonesas” del mundialmente reconocido y premiado ilustrador Seiichi Hayashi. 


Las acciones en La Habana, por los cuatro siglos de amistad entre Cuba y Japón incluyeron una  muestra de Cine, en la Cinemateca de Cuba, con la exhibición de varias películas de los más significativos directores de cine del país asiático, entre ellos Akira Kurosawa. Encomiable esfuerzo de un grupo de personas, que con amor dedicó  muchas horas de trabajo para que esta hermosa celebración tuviera la elevada catadura que percibimos, en varios escenarios, con conferencias sobre El Manga Japonés. Estimable la contribución del Embajador del Japón en Cuba, Señor Hiroshi Sato y sus colaboradores, así como especialistas y directivos  del ámbito cultural de Cuba.


Expo Edificio de Arte Universal,  Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba(28 de Marzo 2014)


lunes, 20 de enero de 2014

Candida Peña González y sus maravillas: Tejido a croché.

Cándida Ersida Peña González, mujer tejedora de Sancti Spíritus, provincia situada al centro de Cuba.
Por Nila Capetillo Casanovas
Fotos de la autora

A los 9 años, la septuagenaria Cándida Ersida Peña González  comenzó a tejer  sencillas muestras, más tarde fue ganando en conocimiento para adentrarse en complicados diseños, que hoy admiran sus coterraneos y quienes visitan Sancti Spiritus."Aprendí en la escuela de Monjas  "San Juan Bosco", donde recibí clases de tejido y bordado. Desde chiquita mi madre me dijo: tienes que aprender a hacerte tus zapatos"A Cándida le viene muy acorde su nombre, por su trato a las personas unido a su  manera propia de concebir  cada una de las obras, pañueños, tapetes, adornos para vestidos y blusas, muñecas.
" Yo le hice la Canastilla a mis hijos, le agradezco a Lina Morejón una vecina de nuestra casa, quien me enseñó las primeras labores para tejer a croché, es un arte muy hermoso, pues se necesita una aguja exclusiva  para hacer los puntos. El punto básico es la cadeneta, luego le incorporamos otros puntos, como por ejemplo randa y cruz entre otros. Me siento muy agradecida de ser una mujer tejedora, por la fuerza interior que  ha proporcionado a  mi vida."


La provincia de Sancti Spíritus atesora una reconocida tradición de las artes manuales, en particular las mujeres tejedoras.


 


Que grato  me resulta escribir  Espíritu Santo,  nombre que lleva  la  cuarta Villa fundada en Cuba, ubicada en la región central de Cuba, a más de 300 kilómetros de La Habana, y que está proxima a cumplir los 500 años. Conocida ahora como Sancti Spíritus, fue bautizada el 4 de junio de 1514 como  la Villa del Espíritu Santo, su  nombre  encierra las más sugerentes interpretaciones para su pueblo querido y hospitalario.
Iglesia Parroquial Mayor o Templo del Espíritu Santo(Siglo XVII) Sancti Spíritus, Cuba.
Un abrazo a los espirituanos. Dios los siga bendiciendo con excelente educación familiar, artistas de la plástica, artistas carpinteros, artesanos, su  salvaje Rio Zaza, higene en las calles, sus campos reverdecidos, hombres y mujeres que día a día trabajan la tierra, sus museos, su arquitectura colonial, entre muchas más bellezas  para  compartir nuevamente con su gente chévere.