martes, 30 de octubre de 2012

En la Ciénaga de Zapata: “La obra de mi vida es Korimakao”




Manuel Porto Sánchez
Por: Nila Capetillo Casanova

I La salida

La víspera, antes de viajar a la provincia de Matanzas, busqué en el mapa de Cuba el lugar exacto y la distancia que nos separa de la Cienaga de Zapata, donde el animado actor y director, Manuel Porto Sánchez, celebraría una conferencia de prensa por el veinte cumpleaños del Conjunto Artístico Comunitario Korimakao Habían transcurrido casi cuatro décadas desde que visité por última vez la Laguna del Tesoro, heredad de los cenagueros. El centro de La Habana está a una distancia aproximada de unos 211 kilómetros de Cayo Ramona, destino final de nuestro viaje, al extremo sur de Matanzas.
Cuando todo estuvo dispuesto el sábado 27 de octubre de 2012, tomamos rumbo a la Ciénaga, transitamos un tramo por la carretera Primer Anillo, para luego incorporarnos a la Autopista Nacional. A pesar de que el huracán “Sandy” se perdía por el Atlántico, lejos de la costa norte de Cuba, aún nos besaba con sus nubes. El amanecer se tornó nublado, soleado en algunas localidades y luego con llovizna muy fina. Al dejar la Autopista Nacional, y adentrarnos por la carretera que conduce a Playa Girón fui redescubriendo cada lugar…Apareció a lo lejos la torre con el rótulo de Central Australia, avanzamos por el camino sin contratiempo, pasamos frente a La Boca hasta detenernos en el poblado de Pálpite, primera escala de nuestro viaje.
Anfiteatro
Sede del Conjunto  Artístico Comunitario Korimakao, Pálpite
II Compartir lo que se tiene…
En Pálpite está la sede de Korimakao, nos acreditamos para la Conferencia de Prensa y a continuación con la guía de Manuel Porto recorrimos las instalaciones que ocupa este conjunto artístico: salón de música, galería de arte, anfiteatro, salón de danza y comedor, entre otros espacios. Posteriormente agradecimos una merienda ligera, matizada por las palabras del propio reconocido actor, quien recordó la enseñanza bíblica de compartir de lo que se tiene, y se le dará más. Próximo a las 11 de la mañana gracias al regreso del sol, que calentaba fuerte, mejoraron las condiciones del suelo, como se previó podíamos proseguir el viaje a Cayo Ramona. De no haber salido el sol, ni soñar llegar hasta allí, debido a que el camino es estrecho y la lluvia pone el suelo muy fangoso.
III Camino a Cayo Ramona

Por la carretera que nos conduce a Playa Larga advertimos, instalaciones de servicios sociales de diferentes tipos. Aquella misma hora, próximos al mediodía, en un amplio terrero muy bien acondicionado, un grupo de niños y su profesor practicaban futbol.. Avizoramos la larga vía por la que debíamos transitar unos 46 kilómetros. A medida que avanzábamos aparecían a nuestra vista filas de árboles, que parecían interminables como el viaje mismo. Bosques y más bosques naturales se abrazaban en lo alto entre las ramas, estaba todo verde, una vegetación diversa que sin dudas indica la importancia y belleza de este humedal.
No hice concesiones al sueño en toda la travesía, preferí mirar de un lado el bosque tupido de Soplillo y del otro el mar en calma con su característica vegetación costera; se observaba muy poca cantidad de personas, la casi absoluta soledad acompañaba toda la zona de Playa Larga y los tramos de costa áspera. En el camino van apareciendo asentamientos poblacionales, sus casas exhiben bellísimos diseños y calidad constructiva. La escena de las largas tendederas con piezas de ropa se repetía en varios  asentamientos, distantes unos de otros; escena multicolor que apreciamos en patios y portales, en cuyos espacios se extendían largos cordeles repletos de prendas de ropa, que se movían impulsadas por el viento, como si fueran velas sujetas en lo alto de los mástiles de decenas de embarcaciones: uniformes escolares, pantalones de vestir y de trabajo, sábanas, camisas, pulóver de diferentes tallas y colores, manteles, toallas, calzoncillos, medias, camisetas y vestidos, todo lavado con pulcritud; las prendas de ropa relucían en los exteriores de las casas, mayormente de una sola planta, aunque se ven algunos edificios, todos cuidados y pintados con primor..

IV Korimakao
Hermosas casas que se distinguen en los diferentes poblados, alejados unos de otros, en comunión con los valores naturales e históricos tanto de la zona rural como urbana, que dan la medida de la relevancia de este lugar, considerado por los especialistas como el humedal más grande y mejor conservado del Caribe insular. La Cienaga de Zapata es el municipio menos poblado, con cerca de diez mil habitantes y el más extenso del país con 175 kilómetros de longitud y 58 kilómetros de ancho.
Cuando nos acercamos a Cayo Ramona un letrero destaca con letras en azul que estamos en Playa Girón. Nos percatamos que aún faltaba otro tramo por recorrer, el ómnibus se internó aún más por una de las vías de tránsito de la Ciénaga, humedal que abarca todo el extremo sur de la occidental provincia de Matanzas. Atrás quedó Playa Girón.
Más adelante otro cartel anuncia que llegamos a la Comunidad de Cayo Ramona, el ómnibus no se detiene en este punto, sino que avanza unas cuadras, rumbo al sitio escogido para la celebración de la conferencia de prensa prevista semanas antes. Era ya entrado el mediodía cuando descendimos del ómnibus, ustedes se podrán imaginar ¡cuánto alivio sentimos en el cuerpo¡ al poder estirar las piernas y acercarnos a una explanada. El jovial recibimiento de los artistas de Korimakao y demás trabajadores, fue el remedio perfecto para entrar en plena acción. Habíamos salido de La Habana a las 7 y 30 de la mañana. Los artistas nos regalaron, con la expresión de sus rostros, el retrato de una imagen de respeto por la comunidad y la complacencia por nuestra visita, jóvenes que tienen mucho que mostrar a todo el país, por su alto nivel artístico.



Seguidamente nos dirigimos a un amplio salón. Soplaba en Cayo Ramona aire fresco, que se colaba por todas partes, ventanas, puertas y rendijas; bienvenida brisa que se disfruta, porque aunque las temperaturas ya no son tan elevadas, octubre está al concluir y aún no ha llegado el primer frente frío a la Isla de Cuba. Nos acomodamos en largos bancos, justo frente a los ventanales. La dinámica de Manuel Porto es impresionante, aprovecha muy bien su tiempo; camina rápido, alza las manos en señal de que se ejecute una orientación suya, se ocupa de varias cosas a la vez, nada ha fallado. A los pocos minutos se inicia la conferencia de prensa ante unos 30 participantes. El cronograma de actividades marchaba viento en popa y a toda vela.
Porto presentó parte del elenco, escuchamos atentos su intervención, simpático por momentos haciendo gala del don de actor que atesora, sin dejar de ser intenso en sus opiniones de llevar la cultura a la comunidad en su más elevada expresión de los valores de la solidaridad humana, fin principal del trabajo de los jóvenes procedentes de todas las provincias del país que integran el Conjunto Korimakao, que se empeña en seguir ganando el cariño y el respeto de los cenagueros así como en otros territorios.

“Llegué aquí entre las fuerzas vivas cuando me preparaba en marzo de 1992 para el personaje de la novela “Cuando el agua regresa a la tierra”. Esto es un paraíso en medio de los pantanos. Fundado el 13 de agosto de 1992, por idea del Comandante Faustino Pérez. La idea no fue mía, yo sólo contribuí a desarrollarla, apoyados por el estado, directamente a través de Fidel. Desde que se fundó el Conjunto han pasado por Korimakao varias generaciones de jóvenes. Nuestra máxima ha sido preservar la ética de no hacer concesiones estéticas, a pesar de nuestros errores. Intercambiar con los cenagueros, el arte debe tener una función social,estar junto a la gente, para eso se hizo Korimakao: caminar, conversar con los pobladores de la Ciénaga de Zapata, sentarnos a platicar en el portal de sus casas y ofrecerles puestas en escena gratuitas a estas personas trabajadoras.”

Por momentos la resonancia que provocaba el viento en el techo del local, la recibí como una sinfonía agradable que rozaba, en ocasiones la voz del actor de notables puestas en el teatro, el cine y la televisión. Eso de estar relativamente próximos al mar y respirar aire puro resulta una oportunidad envidiable, ambiente natural que le daba a la reunión un carácter diferente, porque el sonido exterior no resultaba molesto, por el contrario, la Ciénaga tiene el encanto de su medio ambiente particular, nada que ver al de la ciudad en movimiento donde vivo.
A Manuel Porto se le escucha con admiración, está orgulloso de los jóvenes artistas del Conjunto que fundó y dirige; como nunca antes su rostro tiene un aspecto diferente. Sus clarísimos ojos azules se iluminan intensamente este sábado, mucho más que en sus estelares actuaciones; se siente en familia entre nosotros, junto a su amable esposa Lila, quien olvidó la carpeta verde que más tarde alguien le hizo llegar, porque es importante todo el archivo que Porto lleva consigo. A Lila siempre la vimos alegre, se muestra con amabilidad, junto al resto del equipo de trabajo, cada cual sabe lo que debe hacer. La conferencia se extiende un poco, Porto mira el reloj, nos pregunta si estamos cansados, para nada, se sobrentiende, habla de aspectos de alto valor, sus criterios ahondan con exactitud uno y otro tema  y   concluye:

La Orquesta

“Nuestra orquesta acompañante de obras de teatro, danza, bailable… asume los diferentes formatos: Jazz band, trío, sexteto; sin descuidar nuestras raíces hacemos un arte universal, que es la forma más elevada de expresar la cultura. Defendemos el precepto de Korimakao,  de su función decisiva   en el mejoramiento del pensamiento de los  que reciben nuestro mensaje y también  de ser nosotros  cada día mejores personas. Korimakao empezó  con jóvenes sin formación profesional pero con mucho talento, cuya producción artística no es para satisfacer gustos, sino crear valores, enseñar a que debemos ser cada día más modestos con prácticas edificantes Anhelamos que nos reconozcan  como un Centro de Referencia Internacional, de trabajo artístico y sociocultural comunitario, que fusiona el teatro, la música, la danza, las artes plásticas y los medios audiovisuales en un mismo espectáculo, experiencia que pudiéramos compartir con otras naciones. La obra de mi vida es Korimakao”
 
El director provincial de Cultura, Carlos Torres, cerró la conferencia de prensa haciendo énfasis  y cito: la importancia de la labor que realiza el Conjunto y en especial la asesoría de Manuel Porto, cuya obra cultural en la provincia significa un compromiso para que los referentes artísticos matanceros vengan a compartir con Korimakao”

V Bajo la sombra del naranjo
 

Llegó la hora del almuerzo, cocido con leña; al rojo vivo ardían aún los palos bajo las ollas. Entre varios  naranjo agrio,  repletos de frutos  está el área de la cocina, que  ocupa un espacio no muy  amplio, personas educadas, dispuestas a servir a todos con amabilidad preparan la comida en una construcción con muy buen aspecto higiénico.
Cuando pasamos al amplio comedor de una escuela le dije a mis colegas me encanta el arroz y los frijoles claros, Por eso no olvidaré el exquisito potaje de chícharos que uní al arroz “de la tierra” para darme un gustazo. No faltó la taza de café y un vasito de yogurt de soya. Devolvimos completamente vacías las bandejas metálicas: Cary, Hérryman y yo nos sentamos bajo la frondosidad de un naranjo agrio. La tarde era hermosa, se sentía el aire suave, que venía del cielo azul, despejado de nubes.
 Alegres conversábamos sobre el viaje, la disciplina de los jóvenes artistas, unos minutos después involucramos en la sobremesa a los cenagueros para conocer de su familia. Mikel nació allí: “Soy cenaguero, toda mi familia es de aquí”, nos dijo con orgullo, mientras Bienvenido, un mulato de ojos verdes, que migró hace años de la provincia de Holguín, confesaba con una sonrisa en sus labios que se instaló en Cayo Ramona porque tenía también parientes en el lugar., nos miramos alegres hasta que las carcajadas pusieron fin al encuentro, antes les mostré mi pequeño álbum de fotos que siempre llevo en mi bolso, para que conozcan a mi familia. Los minutos escaseaban, nos indicaron que debíamos avanzar al lugar de la presentación artística, había que continuar con el programa, este fue solo un paréntesis.

Nos dirigimos hacia un sitio cercano, exactamente al patio de una casa de la comunidad de Cayo Ramona, que dio una cordial bienvenida a los espectadores. Bajo la sombra de los árboles  presenciamos el espectáculo “Para Onelio”, un homenaje de Korimakao al escritor, Onelio Jorge Cardoso, un clásico de la literatura cubana. El grupo interpretó estampas de varios de sus cuentos, que nos saltaron las lágrimas de tanto reír, a niños, jóvenes y adultos concentrados dentro del patio y en la acera. Resultó una jornada para recordar, nos acercó a los cenagueros, entre ellos: Mikel Bouza, Efraín Otaño, los muchachos del Conjunto, los pobladores y en particular los niños, que no quisieron perderse esta función. Nos sentimos como en casa, Porto se puso al frente de sus muchachos cuando terminó el espectáculo, se le veía feliz al pronunciar unas breves palabras que dejan nuevamente su huella en Cayo Ramona: el agradecimiento por siempre a los pobladores de la Ciénaga de Zapata que los recibieron hace 20 años. Korimakao está de gira por todos los asentamientos poblaciones de la Ciénaga, hasta el mes de diciembre. Y como para que nadie descuide el camino a seguir Manuel Porto Sánchez resume en pocas palabras: “La obra de mi vida es Korimakao”






Junto a los reporteros
Comunidad de Cayo Ramona

Korimakao y el Director Manuel Porto Sánchez

Ciénga de Zapata, Playa Girón
Comunidad de Cayo Ramona

A simple vista el viaje por la estrecha carretera, nos permitió corroborar la poca altura a que nos encontrábamos sobre el nivel del mar mientras más nos acercábamos a la costa que descubre los arrecifes .Existen lugares donde no se veía ni un alma, extensas áreas están deshabitadas. El camino me pareció bastante bueno, sobresalían en determinados tramos de la carretera grupos de casas alineadas en amplios espacios, vestidas de vivos colores mientras en sus fachadas se destacan verdaderas creaciones de arte en cerámica y madera; al frente de algunas de esas viviendas cinco hombres extendían ordenadamente sobre el suelo, decenas de hojas de palmas para secarlas al sol. Diversos letreros en portales y kioscos, anuncian venta de refrigerios, restaurantes con excelente imagen a la entrada conjugado ante el creciente turismo nacional e internacional, que se hospeda en casas particulares y en instalaciones estatales.
Cienaga de Zapata. extremo sur de Matanzas



Korimakao

Actor Efraín Otaño, Director artístico Korimakao


VI El regreso

El periodista y amigo entrañable Hérryman, con humor particular no resistió la tentación de recorrer los alrededores del escenario del espectáculo, para descubrir un kiosco de venta de guarapo, fue aquel hallazgo como para tomarse par de vasos del dulce jugo de caña, pero no llegamos a saturarnos pues el viaje de regreso no admitía tantas paradas para eliminar líquido. Por tanto cada uno se conformó con una sola dosis..

Nos despedimos entre abrazos y respuestas a preguntas de los jóvenes. La mirada se perdió entre los bosques naturales que junto a los cenagueros y a Korimakao nos dieron una agradable acogida, que nunca olvidaremos. Korimakao está de cumpleaños, que bueno que su trabajo comunitario permanece enfocado a contribuir a que las personas sean mejores seres humanos cada día.

De regreso, pasando a escasos metros de la costa sur de Matanzas, de nuevo la vista acaricia la hermosura del entorno. Sugiero una momentánea parada, se repetirán los 46 kilómetros de vuelta por carretera hasta Pálpite, antes de enlazarnos con la Autopista Nacional. . El sol se nos escapa lentamente, el reloj marca las 5 y 40, dándonos la oportunidad de hacer una retirada turística, pasamos por Punta Perdices, luego descendimos del ómnibus, en el lugar conocido como La Cueva de los Peces. Se ve el mar inmenso, mi colega Roque me auxilia en la pequeña pendiente, pisando un terreno que sorprende nuestro calzado, pues no siento firmeza en el suelo. . A lo lejos se distingue otro saliente de la península… Estamos parados a muy pocos metros sobre el nivel del mar, se dice que son sólo unos ¡diez metros¡ ¡Aleluya¡. Hay quienes manifiestan que el agua aquí no es tan salada, pienso debe ser por los numerosos manantiales submarinos que existen en esta geografía. Hay poca gente en Playa Girón. El paisaje es sorprendente, algunos bañistas se lanzan a las rizadas aguas de la costa donde los arrecifes acarician las pequeñas olas que van a romperse contra la roca.
Contemplé una y otra vez el paisaje marino, me quedé extasiada con los bosques verdes, muy tupidos de las diferentes especies que crecen en la Ciénaga, extensa vegetación donde reina el Soplillo, inigualable diversidad, en medio de los valles se ven erguidas la Palma real y la Palma cana, firmes desafiando el resto de la flora y las charcos. Observamos senderos cortos, bajos suelos; solo los bosques, las aves, el viento, el mar y algunos bañistas son testigos de nuestra presencia en la costa rocosa. A nuestra espalda se encuentra un bosque de Soplillo, que nos despide con el movimiento de sus ramas, en señal de aplausos tangibles de la naturaleza viva. Luego de hacer varias instantáneas, echo una última mirada a la costa, que se torna azul intenso, en este lugar llamado “La Cueva de los peces”. Me siento atraída por este remanso de paz, regalo hermoso que Dios nos entregó hoy. A sólo tres metros de donde me encuentro están algunas personas unas muy cercanas y otras alejadas del lente de mi cámara. Repaso con mis ojos la infinita piscina que es el mar, el sol sigue en bajada, hay que continuar el viaje.
La  Cueva de los peces

El final de la tarde se anuncia con melancolía, desde el ómnibus alguien del grupo de reporteros vocifera mi nombre, pues se hará de noche muy pronto, aligero el paso, perfectamente entiendo que faltan más de doscientos kilómetros para regresar a La Habana., me disculpé por los minutos de prórroga, llegué al ómnibus y respiré profundo, debido a que los bastones en los que me apoyo se hundían un poco en el suelo blando, menos mal que todo estaba bajo control. El chofer pone en marcha la guagua que a Dios gracias en todo el trayecto no tuvo roturas. A través de las ventanas disfrutamos del sol que se marchaba, su lenta despedida nos permitió otro chance para disfrutar el paisaje marino.
La cámara fotográfica guarda con celo la  memoria  de este hermoso encuentro con cenagueros y korimakaos en medio de este singular paraje  que es la Ciénaga de Zapata. A esta hora, las 6 p.m aún la claridad nos permite observar a nuestra derecha las grandes extensiones de bosques, en las que aparecen los árboles en filas ordenadas y continúas o formando imágenes asimétricas, que quisiera retener en las pupilas de mis ojos por muchos días, Dediqué una última mirada a las copas de los árboles de Soplillo, sus ramas se ven a tan igual altura que parece como si hubieran sido recortadas con una tijera, la creación es perfecta, se respira un aire sobrenatural en este atractivo Parque Nacional de Cuba, donde se hallan extensiones de suelo con numerosos bosques y variada fauna, que hacen pensar y reflexionar sobre el cuidado y conservación de los tesoros que tiene la Isla.

Se hizo la noche oscura, muy oscura por la Autopista Nacional, Greter, Manuel Porto y su esposa Lila capitaneaban la nave a puerto seguro, varios pasamos los 60 años de edad y más de 30 en la profesión.
Dentro del ómnibus reinaba un absoluto silencio, alguien no se percató que sólo había transcurrido una hora de la salida de la “zapata” de la provincia de Matanzas De pronto en medio de la oscura Autopista y de la agradable penumbra del interior del ómnibus, una persona emitió en voz alta: “ ¡Cuándo vamos a llegar¡ ¡Pero todavía por donde vamos¡ ¡Ay mi madre¡” La gente estalló en risas, todavía quedaban por recorrer unos 100 kilómetros, casi cuatro horas para pisar las calles de La Habana, Las risas terminaron, hasta que se apagó el murmullo de la mayoría, que de nuevo cerró los ojos para retomar el sueño.

Pasaron las medias horas, de pronto asomaron las primeras luces en algunos tramos de la Autopista se legraron los compañeros que miraron a través de las ventanas herméticamente cerradas mientras otros optaron por levantarse de sus asientos, pensando que ya estábamos aproximándonos a casa, al tiempo que los reflectores del ómnibus iluminaban la señal del tránsito, valla metálica fosforescente que marca 60 kilómetros hasta La Habana. No faltaron los lamentos de los ansiosos quienes cabecearon unos minutos, y el sueño los venció otra vez.
Habíamos tenido un día bendecido ¿por qué impacientarnos? Por nuestro antojo, no se le puede quitar ni añadir un kilómetro a la carretera, mucho menos adelantar el reloj. Sonreímos los que estábamos sentados al final de la guagua. Más adelante los fumadores descendieron por unos minutos y de vuelta trajeron impregnado un fuerte olor a nicotina, que por suerte se disipó rápidamente.

Pasadas las 9 de la noche apareció La Habana, vestida de luz. A Porto, Lila, Gretel, y Korimakao les esperan nuevos desafíos. Otra faena, nos deparará la bendita vida, a Herryman, Roque, Octavio, Cary, Maya, Odalys, Nodarse y la autora de este comentario que seguiremos reportando otros temas, más ahora les entrego el testimonio sobre  la grandeza del alma de los cenagueros, su sencillez,  el arte de Korimakao y la belleza que guarda entre pantanos y marismas, la Ciénaga de Zapata.


Bosque de Soplillo

Fotografías: Nila Capetillo

Nota:

“Korimakao: vocablo indígena con el cual nombraban los habitantes de la Ciénaga de Zapata a los moradores de las regiones cercanas a este territorio. El término “Kori”, significa hombre, y “makao” antrópodo muy común en esta zona, que vive en la concha que dejan ciertos moluscos al morir. Según la historia, las tribus de los Korimacao eran nómadas, recolectores, cazadores y pescadores que iban en busca de mejores condiciones de vida. Es por ello que los definían como “Hombres con la casa a cuestas”.






lunes, 8 de octubre de 2012

El Arte de Alicia Leal en confluencia con Luis Manuel Molina

Domingo 14 de octubre en la Casa del Alba Cultural, a las cinco de la tarde Alicia Leal y Luis Manuel Molina en el ciclo de conciertos "En Confluencias"

Encuentro, acrílico sobre tela.
Orgullo  para la cultura cubana y para el mundo tener entre la vanguardia de la artes plásticas de nuestro país , a la maestra Alicia Leal, graduada de la Academia Nacional de Bellas Artes  San Alejandro.  Una mujer consagrada a su quehacer como creadora, sencilla, con  don especial  al  mostrar su sonrisa  y  su manera de hablar pausado, La mirada  se enamora del  arte salido de las manos de esta espirituana  por su cubanía, la multiplicidad de  los colores que utiliza y  el alcance de una pintura  admirada en Cuba, Latinoamérica y otros paíes. La incansable Alicia Leal, nos ha cautivado con sus obras dedicadas al arte circense,  un tema al que ella le  ha entregado  su tiempo de creación  con entrañable cariño, la familia, la maternidad, los conflictos de la mujer con la familia, y otros temas figuran en sus  lienzos, realizados en La Habana donde ha transcurrido la mayor parte de su vida. Próximos a celebrar el Día de la Cultura Cubana, nada mejor que dedicarle  estas  palabras a una mujer, excelencia entre nuestros pintores. Por eso alegrémonos de que el maestro Luis Manuel Molina, guitarrista y compositor,  comparta el  ciclo de conciertos "En Confluencias" del próximo domingo 14 de octubre con la artista de la plástica Alicia Leal,  invitada para la Entrevista de ese recital, que tendrá lugar , a las cinco de la tarde en la Casa del Alba Cultural de La Habana, sita en Calle Línea esquina a D, en el Vedado capitalino,  con entrada gratis. Entre las obras del programa que escogió el maestro Luis Manuel Molina se encuentran:: Milonga,de Jorge Cardoso,Choro de Pernambuco,de Joao Texeira,Externsteine de Luis Manuel Molina,  Verano Porteño de Astor Piazzolla,Adagio del Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo y  Asturias de Isaac Albéniz.

Nila Capetillo Casanova

lunes, 1 de octubre de 2012

¡Felicidades Lucía¡



Trío "Hermanas Lago" & Trío "Los Panchos"

Trío “Hermanas Lago”, un clásico de la música cubana. De sus integrantes  sobrevive Lucía Lago, “la del medio”, como ella misma se hace llamar.
Este 13 de octubre Lucía cumplirá 87 años. Cantémosle  ¡Felicidades¡  por su larga vida,  buen humor, su humildad, enamorada eterna de la trova y admiradora de sus hermanas,  quienes fundaron el trío en 1932.  Por lo que el 7 de noviembre de este año  se celebrará el aniversario 80 de la fundación del “Trío Hermanas Lago”, discípulas de la  notable compositora Isolina Carrillo. 
 
Trío Hermanas Lago: Primer trío femenino y Primer trío armónico de Latinoamérica.  Un trío irrepetible.

Graciela, Lucía y Cristina