martes, 10 de julio de 2012

La excelencia de la guitarra va de las manos de Víctor Pellegrini al oriente de Cuba.



La vida me ha premiado  con noticias del ámbito cultural llenas de emociones. Otra vez sonrío feliz al conversar con  el maestro Víctor Pellegrini, virtuoso guitarrista nacido en Argentina, que un día decidió quedarse a vivir en Cuba, porque según afirma esta isla  le cambió el curso de sus días luego de ganar hace treinta  años  el Premio del Concurso Internacional de Guitarra de La Habana en 1982, que agradecerá por siempre.De ahí que festeje las tres décadas de ese premio  con el público.

“Me da mucha alegría  estar en el oriente cubano”,  manifestó cuando conversamos en su casa, en una tarde soleada y   mar tranquilo, sin faltar una colada de café que amablemente nos sirvió su diligente esposa  Amparo. De manera sencilla, con cierto acento cubano transcurre la amena charla que anuncia su próxima gira. A  partir del 12 de julio,  el maestro Pellegrini  se presentará en   las ciudades de Baracoa, Guantánamo, Las Tunas y Santiago de Cuba. El repertorio que escogió para esta ocasión es fundamentalmente  con   obras de compositores latinoamericanos, un selección  que será de la complacencia  del público que asista a  sus conciertos.

Intérprete dotado de excelentes cualidades técnicas,  muestra el   dominio de la más depurada ejecución. Su talento, entrega al estudio del instrumento y  profesionalidad le han conferido en escenarios de Argentina, Cuba y otros países, merecidos  aplausos  y largas ovaciones del público así como el reconocimiento de la crítica especializada.

Otra nueva  nos llegó sobre la vida artística de  este hombre nacido en el continente sudamericano y por casi tres décadas  establecido en otra latitud: la cálida geografía del Caribbean Sea. Hace unos días se dio a conocer que el Festival Internacional de Guitarra de Lausanne,  Suiza, a partir de mayo  del año 2013 se llamará, Concurso Internacional de Guitarra Víctor Pellegrini,  de Lausanne, Suiza.   Un elogio hecho en vida  que debe llenar de satisfacción a cualquier artista.


Profesor de varias generaciones de músicos, siente orgullo por aquellos que fueron sus alumnos y también  por la familia que  formó junto a su esposa la violonchelista  cubana Amparo del Riego Vidal y su hijo Ernesto, que pronto va a ser médico. Amparo ha sido la productora de dos de los  tres CD de Pellegrini.  Fonogramas que están a punto  de salir con temas de compositores de nueve países latinoamericanos. Dos CD los concibió  con guitarra solo y el tercero con la orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa.

De todo corazón deseo parabienes  al concertino Víctor  Pellegrini,  a su familia, en especial a su esposa solista de la Filarmónica Nacional e  incansable pedagoga. Percibo en sus rostros y en sus palabras que ellos están muy agradecidos  por todo lo hermoso e inmenso que han recibido  en su vida profesional y personal.

Nila Capetillo Casanova