sábado, 19 de mayo de 2012

Un ramillete de melodías nace del piano de Lydie Solomón Cuba la Isla de la Música



La joven artista francesa Lydie Solomón,  tuvo dos actuaciones  para recordar  en la capital de Cuba. Nos dejó en esta su primera visita a  La Habana los colores y la fuerza nacidos de sus manos al tocar un  amplio repertorio de la más exquisita selección, que incluyó música cubana.

En la Isla de la Música, Lydie  recibió en sus presentaciones prolongados aplausos,  fue merecedora de los elogios del público, porque no sólo es tocar con excelente técnica sino que además se necesita entregar el alma para descubrir  en el oído espiritual lo que el compositor  experimentó al percibir los sonidos en lo más profundo de su interior. Pienso que   Lydie le pone el alma tanto en lo que nace de ella como en las obras de otros compositores; sus gestos denotan infinita  pasión  que cautivan al público presente en la sala.

En esta oportunidad escuchamos ‘La puerta del vino’  de  Claude Debussy, ‘Fandango’ de Padre Alberto Soler y  Doménico Scarlatti, ‘India’ de José Asunción  Flores y del cubano Ernesto Lecuana ‘Córdova-Gitanerías-Malagueña Y
‘ En  Tres por cuatro’  Cuentan la historia de sus actuaciones las Salas de Conciertos del Oratorio San Felipe Neri y del Teatro Lírico Nacional de Cuba, cuyos pianos se rindieron a las prodigiosas manos de Lydie Solomón. Asombra  el absoluto dominio de su poderosa técnica en obras  de su autoría y de compositores  clásicos y contemporáneos. Lydie  viste de hermosura cada una de las ejecuciones, algunas  de difícil ejecución.

Se distingue en  la concertino Lydie Solomón su estilo propio, mirada que habla por si sola de su dedicación por largos años a este instrumento, el encanto de saber amar la música de períodos distantes y contemporáneos, Su fina gestualidad, alegre sonrisa  y al habla con perfecto español,  la convierten en una comunicadora idónea en Hispanoamérica.

El programa  escogido por la artista recorrió desde el barroco hasta  los contemporáneos. En Lydie todo fluye de manera muy natural, nada sobreactuado, su sencillez y excepcional talento que le otorgó  el Creador, se entremezclan con la sabiduría en los cambios que llevan las sensaciones entre las obras de uno y otro compositor, iluminada también por las de su autoría.

Reconocida con importantes premios dentro y fuera de Francia esta joven del arte francés comenzó a tocar el piano a la edad de dos años. , a los 11 años ganó varios premios nacionales, entre ellos el Gran Premio de Honor en el Concurso de Radio Francia. Con una sólida formación musical y una carrera madura esta joven es una de las  virtuosas que ha sabido colocar el talento de la mujer en un lugar elevado, especial, todo vale los triunfos, las invitaciones importantes para grabar junto a otros artistas. Pero lo más valioso en Lydie Solomón es su humildad, que la coloca por encima de cualquier otra cualidad. Así la retraté yo con mi  mirada de periodista. Dios da dones incomparablemente  hermosos a cada persona. En sus declaraciones a esta reportera expresó: “No conocía la música de Cuba y cuando la escuché  me llenó el corazón”. Como un ramillete de rosas  impregnadas de música resultó su corta pero fructífera visita a La Habana. Aquí interpretó  una selección de composiciones de su más reciente producción  “El Dorado”  así como  varios temas de autores cubanos. 


Casi  lista para abandonar la sala irrumpieron tres jóvenes  con vestiduras  salpicadas de pintura, rostros sonrientes, en los que advertí que se disculpaban. A mi pregunta a Lydie de quienes eran, me contestó que están en el Hotel Park View   donde ella se hospeda en La Habana, yo le sugerí que les tocara  un fragmento de  “En  Tres por Cuatro” de Lecuona pieza con la que ella había finalizado su concierto. Lydie, una persona amable, positiva `por demás, inmediatamente se sentó al piano y les tocó a los carismáticos jóvenes.  un fragmento de la composición de Ernesto Lecuona Ellos felices le agradecieron.

¡Que hermoso gesto! porque estos tres artistas: JR, Parlá y Rey que entraron tarde al concierto de Lydie en el   Teatro Lírico Nacional de Cuba, habían terminado  de trabajar casi al anochecer ,entregando también su buen arte con el proyecto internacional  ‘Los surcos de la ciudad’, que  trajeron a La Habana, donde se celebra hasta el 11 de junio la Oncena Bienal, que reúne  a  decenas de artistas de la plástica de las más disímiles tendencias, estilos, jóvenes y viejos creadores, que han convertido a la capital de Cuba en una gigante galería.

Sí, La Habana es  una  ciudad con balcón al mar azul y cielo despejado. Estamos en el mes de mayo, tiempo hermoso en esta Isla, que le da las gracias a todos los artistas de las diversas manifestaciones que nos han regalado  su quehacer. El año próximo, el 2013, nos volveremos  a encontrar con el piano de  Lydie  Solomón, quien ha prometido entregarnos para esa fecha otro sonoro  ramillete de rosas.


Nila Capetillo Casanova

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